martes, 15 de abril de 2008

GREGORIO: LLEGADA EN TREN


Cuando cogí el tren para venir a Barcelona lo pasé muy mal. Cuando pasábamos un túnel todos
cerrábamos las ventanillas porque llegábamos a Barcelona parecíamos unos carboneros: la cara, la ropa estaba negra y un olor horroroso que ni la ducha te lo quitaba.