martes, 15 de abril de 2008

MERCEDES: MANITAS EN EL AUTOBÚS


Una mañana y iba para trabajar y cogí el autobús. El autobús iba lleno hasta los topes, había un montón de chicos que me llevaban en volandas, los pies no los tenía en el suelo, me pisaron, empujaron y uno de ellos empezó a tocarme y le llamé la atención.

-Niño, ¿te quieres estar quieto ya?

-Señora, que yo no estoy haciendo na.

-¿Qué quieres hacer más?

Me tuve que bajar enseguida, estaba colorada como un tomate, parecía que me iba a dar un infarto. No me dio de milagro.